El programa de monitoreo busca determinar el grado de cumplimiento de las normas de Calidad de Agua vigentes, así como los compromisos asumidos en el EIA para identificar las posibles influencias de las operaciones en la calidad de los cuerpos de agua y en los efluentes domésticos e industriales, asegurando niveles aceptables. Se tiene considerado la frecuencia de muestreo ya que varía según el propósito de cada monitoreo, las cuales pueden ser diario, semanal, mensual, trimestral. Toda la información es almacenada en una base de datos, con gráficos de los resultados y tendencias analíticas de cada estación de monitoreo para su respectiva interpretación.
Se monitorean cerca de 60 estaciones en agua superficial
y 20 en subterráneas, entre las estaciones de mina y
puerto. Los resultados son comparados con estándares
del MINEM, DIGESA, Banco Mundial, los establecidos en
el EIA y otros internos determinados en base a estudios
de Ecotoxicidad.
Dentro de este programa de calidad de agua tenemos un
proyecto de tratamiento de agua basado en un método
natural, los Wetlands, también llamados humedales
artificiales. Estos están ubicados físicamente
en la Quebrada Tucush con la finalidad de tratar el
agua -garantizando su buena calidad de manera autosostenida
en el tiempo- que se generará por el botadero
de roca, el mismo que próximamente se desarrollará
en la cabecera de la misma quebrada.
El sistema de tratamiento tiene un área aproximada
de 4,2 Ha, consta de una poza de sedimentación,
un serpentín, un canal de derivación y
el wetland propiamente dicho; éste último
ha sido vegetado con dos especies de Juncos de una laguna
natural, las cuales tienen probadas propiedades biorremediadoras
(descontaminantes biológicos naturales).
3.2. Calidad de Aire
Este programa tiene el mismo enfoque global de cumplimiento del programa de Calidad de Agua.
El monitoreo comprende la medición de Partículas Totales en Suspensión (TSP), Material Particulado (PM-10), Arsénico y Plomo. Los equipos utilizados son muestreadores de alto y mediano volumen, de acuerdo con el Protocolo de Monitoreo de Calidad de Aire y Emisiones del Ministerio de Energía y Minas. Paralelamente, se recolecta información meteorológica, la cual complementa la información para una buena interpretación de los resultados obtenidos.
Actualmente, hay estaciones de monitoreo de aire en los valles de Antamina, Ayash, Yanacancha y en Puerto Punta Lobitos, Huarmey.
Antamina considera que el monitoreo continuo para evaluar el desempeño ambiental es un componente esencial de su sistema de gestión ambiental. Durante la construcción, operación y cierre, Antamina ha monitoreado y seguirá monitoreando la calidad de las descargas al medio ambiente, así como la calidad del agua superficial, agua subterránea, aire, suelo, cultivos y animales (terrestres y acuáticos) que puedan ser afectados por nuestra actividad minera.
En 1998, después de realizarse la Evaluación de Impacto Ambiental inicial (EIA), Antamina implementó de inmediato un Programa de Monitoreo de Efectos Ambientales (MEA) o Programa de Vida Acuática para documentar la salud de las comunidades biológicas en las aguas receptoras corriente abajo de la mina y en su puerto de embarque en la Bahía de Huarmey. El programa inicial en 1998 y 1999 proporcionó la línea base con la cual evaluar cualquier impacto de la construcción o futuras operaciones mineras en los sistemas acuáticos influenciados por la mina y puerto de embarque. Los resultados de los programas de monitoreo se utilizan para planear e implementar las medidas de mitigación, según sea necesario.
Los objetivos principales del programa de MEA son monitorear si hay algún cambio espacial y temporal en la salud de los peces o en el hábitat de los mismos, que pueda deberse a las operaciones de la mina o puerto. El hábitat de los peces incluye el agua, sedimentos e invertebrados bentónicos (Se dice del animal o planta que vive en el fondo del mar) que sustentan la comunidad de peces.
En cada estudio anual de MEA, los datos vigentes se comparan estadísticamente con el estudio más reciente y con el estudio de línea base. Esto determina si las operaciones de mina o puerto han tenido algún efecto en la salud de los peces o en su hábitat en los ambientes receptores, desde la evaluación más reciente o desde el estudio de línea base.
El programa de MEA abarca los siguientes componentes de estudio:
Evaluación de la calidad del agua en los sistemas receptores y de la calidad del sedimento tanto en las lagunas alrededor de la mina como en la bahía de Huarmey;
Evaluación de la comunidad de fauna de invertebrados asociada al fondo acuático, en comparación con las comunidades de referencia y de línea base;
Evaluación de la comunidad de peces en comparación con las comunidades de referencia y de línea base; y
Evaluación de los niveles de metales en tejidos de peces, gusanos oligoquetos dulceacuícolas e invertebrados marinos (cangrejos, caracoles y choros).
El monitoreo de especies de fauna silvestre es una herramienta de gestión ambiental que se usa actualmente para determinar cambios en el ecosistema, constituyéndose en uno más de nuestros programas de monitoreo y control ambiental. Para el caso de las aves, las metodologías aún están poco estandarizadas, contándose con diferentes métodos. Sin embargo, son relativamente fáciles de detectar, fáciles de identificar y se han adaptado a una serie de hábitats en todo el mundo.
Para el caso de Antamina el programa de monitoreo desarrolla la capacidad para detectar con suficiente precisión cualquier cambio que se dé - en el ecosistema - en el área de influencia de la actividad minera.
La detección del cambio incluye el análisis de posibles factores naturales, ajenos a la actividad minera como por ejemplo: variables macro climáticas, que también producen altas fluctuaciones en las poblaciones de algunas especies.
Es necesario considerar que además de los cambios ocasionados por la actividad a monitorearse (de la mina), hay otras fuentes de impacto al ecosistema relacionadas a la actividad humana. El área de la mina Antamina, ha sufrido cambios debido a todas las actividades humanas realizadas por siglos en el área y a las actividades ganaderas y mineras más recientes.
Para el fin de un adecuado diseño de comparación se utilizan áreas de control en zonas aledañas, siendo lo deseable que éstas cuenten con características vegetativas similares. De este modo, se obtiene una estimación de la magnitud de los impactos al comparar los registros de los sitios que están dentro del área de influencia directa del proyecto con áreas de influencia indirecta.
El Programa de Control de Erosión y Sedimentos es muy importante porque garantiza el cumplimiento de los niveles de calidad de agua vigentes y el buen manejo de los suelos. Desde el inicio de la etapa de construcción se han restaurado más de 270 hectáreas de terreno, tanto a lo largo de la carretera de acceso Conococha - Yanacancha, así como dentro de la zona de operaciones mina. Las actividades de control de erosión constan de la instalación de dispositivos como barreras de sedimentos, pozas de sedimentación, derivación de aguas, adición de floculantes, perfilado de taludes y siembra. Esta última toma en cuenta especies de rápido crecimiento para reducir el flujo de sedimentos lo antes posible y especies nativas para el establecimiento definitivo de la vegetación.
3.6 Suelos y Vegetación
Este programa tiene por objetivo proveer el conocimiento de los posibles efectos de las operaciones mineras sobre el estado y calidad de los suelos, e identificar cualquier posible impacto sobre el uso de la tierra para la agricultura local de subsistencia.
El diseño del programa de monitoreo ha tomado en cuenta varias pautas claves, incluyendo:
Consideraciones espaciales (la proximidad a las posibles fuentes de sustancias relacionadas con la mina);
Prácticas locales de agricultura (predominancia e importancia de cultivos, prácticas de regadío, períodos de cosecha, etc.); y
El enfoque y resultados de otros programas de monitoreo de suelos y/o vegetación que se han efectuado en el área (el estudio de línea de base pre-operativo realizado en el 2001, y el trabajo efectuado por SENASA en el 2003).
El enfoque general del monitoreo se basa en un diseño
de control antes y después del impacto (CADI), que permite
comparar las condiciones actuales con las condiciones
anteriores, así como la comparación de áreas probablemente
influenciadas por las actividades mineras con áreas
que no están bajo ninguna influencia de la mina.