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Luego de separar el agua con que bajan los concentrados desde
la mina hasta el puerto, este líquido pasa por una
planta de filtros para restar el contenido metálico
y convertirla en agua clasificada como tipo III; es decir,
apta para regadío. Esta agua de riego que proviene
de la poza de almacenamiento para irrigación, se somete
a una filtración adicional antes de destinarse al regadío.
Luego de pasar por el sistema de filtración, el agua
de riego pasa un tratamiento que enriquece su calidad antes
de que riegue las plantas del proyecto de forestación
que desarrolla Antamina en Huarmey. Es necesaria la inyección
de productos fertilizantes y ciertos productos químicos
en los sistemas de riego mecánicos para prevenir el
crecimiento de microorganismos y disolver incrustaciones que
pueden producirse en los conductos, válvulas, microaspersores;
etc.
La forestación con plantas nativas y exóticas
comprende una extensión de 174 hectáreas aproximadamente.
El proyecto involucra la plantación de más de
190,000 árboles, una pradera de alfalfa y un cerco
vivo perimetral.
Entre las especies cultivadas en el proyecto, destacan: algarrobo,
acacia, huarango, tamarix, eucalipto, palo verde, leucaena,
pacae, ponciana, molle, casuarina, mioporo, choloque, tara,
ciprés, sapote, laurel, ciruelo, alfalfa.
Hoy, en lo que antes era un desierto, gracias al planeamiento
y optimización de los recursos, hemos convertido un
arenal en un pequeño bosque, que sirve de pulmón
para el pueblo de Huarmey y que sin duda demuestra que es
posible mantener una sana convivencia entre la minería,
la agricultura y la pesca. Contra lo que inicialmente se pensaba,
Antamina no arroja al mar el agua que proviene de sus concentrados,
sino que la recicla, la procesa y le da un valor agregado
más a su operación.
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